Las costas no son líneas fijas. Cambian con el oleaje, el viento, los nortes, los huracanes, el transporte de arena y las obras humanas que modifican la manera en que el mar y la tierra se encuentran.
Un estudio publicado en 2025 en Natural Hazards analizó cuatro comunidades costeras del norte de Yucatán: Celestún, Sisal, Progreso y Telchac. La investigación utilizó datos LiDAR de alta resolución y modelación hidrodinámica bidimensional para explorar escenarios de inundación asociados al aumento del nivel del mar hacia finales del siglo XXI.
Lo que el estudio observa sobre Sisal
Uno de los resultados más interesantes es que Sisal aparece con una exposición relativamente menor frente a los escenarios estudiados. En el escenario más severo considerado por los autores, el porcentaje de manzanas potencialmente inundadas en Sisal se estima entre 16.81% y 23.89%, por debajo de Celestún y Telchac en términos relativos.
Los autores atribuyen esta menor exposición a varios factores: la elevación de la isla barrera, la posición de las manzanas del poblado respecto a la línea de costa, la limitada comunicación hidráulica entre el océano y los humedales, y la presencia del sistema playa-duna que separa al asentamiento del mar.
Las dunas como defensa natural
La lectura principal no debería ser que Sisal está libre de riesgo. Más bien, el estudio recuerda que las dunas y la forma del terreno tienen un papel importante en la protección costera. Una duna no es solo arena acumulada: es parte de una barrera natural que ayuda a reducir la exposición del poblado frente al mar.
Por eso, conservar el sistema playa-duna es también conservar una forma de resiliencia. En una costa baja, con humedales y lagunas detrás de la playa, la protección natural no siempre se ve como una obra, pero puede ser tan importante como cualquier infraestructura.
Gilbert y una apertura hacia la ciénaga
La historia reciente de Sisal también ayuda a entender por qué el paisaje actual no puede leerse como algo terminado. El artículo menciona que, durante el paso del huracán Gilbert, el 14 de septiembre de 1988, una zona de humedal ubicada al oriente de Sisal fue abierta hacia el mar, formando una entrada natural y una barra de arena en evolución.
Ese episodio muestra la fuerza que puede tener un evento extremo para transformar la costa. Un huracán no solo deja memoria en las personas: también puede abrir pasos, mover sedimentos, modificar humedales y cambiar la relación entre el mar y la ciénaga.
Escolleras, arena y terrenos ganados al mar
A esa historia natural se suman las intervenciones humanas. De acuerdo con la dinámica conocida de las costas, las escolleras y otras estructuras de protección pueden modificar el oleaje y el transporte litoral de sedimentos. En algunos puntos favorecen la acumulación de arena; en otros, alteran la manera en que la playa evoluciona.
En Sisal, la configuración actual de las escolleras coincide con una marcada acumulación de arena en el sector poniente, claramente observable en la evolución reciente de la línea de costa. Con el paso de las décadas, esta acumulación ha generado nuevas superficies de playa que forman parte del paisaje actual y que pueden relacionarse con la figura de los terrenos ganados al mar.
Este punto es importante porque conecta la ciencia con la memoria local. El paisaje que vemos hoy no es únicamente natural ni únicamente construido: es una mezcla de procesos físicos, eventos extremos y decisiones humanas tomadas a lo largo del tiempo.
Una transformación visible desde el espacio
Además de los estudios científicos, la evolución de la costa también puede observarse mediante imágenes satelitales históricas. Un timelapse de Google Earth permite apreciar cómo la línea de costa ha cambiado desde 1984 y cómo se produjo una acumulación progresiva de arena hacia el sector poniente de las escolleras.
Las imágenes no explican por sí solas las causas del fenómeno, pero ayudan a visualizar un proceso que ha sido estudiado desde la geomorfología y la dinámica litoral. La acumulación observada es consistente con la idea de una costa en movimiento, donde interactúan procesos naturales, transporte de sedimentos y obras costeras.
Observación: el timelapse muestra la evolución del paisaje. La interpretación de las causas corresponde al análisis conjunto de estudios científicos, cartografía y observaciones de campo.
La costa actual vista en el mapa
La configuración actual de Sisal también puede observarse mediante referencias cartográficas. Al comparar el mapa actual con la delimitación disponible en la cartografía de INEGI, resulta especialmente visible la franja de costa formada hacia el sector poniente y su relación con el crecimiento progresivo de la playa observado en las imágenes satelitales.
Esta comparación ayuda a leer la continuidad física del litoral y a relacionar la cartografía actual con la evolución reciente de la línea de costa.
Mirar la costa con más contexto
En conjunto, las imágenes satelitales, la cartografía y los estudios científicos permiten comprender que la costa de Sisal continúa evolucionando. La acumulación de arena observada hacia el sector poniente constituye uno de los cambios más evidentes de las últimas décadas y ayuda a interpretar la configuración actual del litoral. Al mismo tiempo, recuerda que las costas son sistemas dinámicos donde interactúan procesos naturales y obras construidas por el ser humano.