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Esta sección funciona como una reseña inicial, no como una historia definitiva. Encontrar información amplia sobre Sisal no siempre es fácil: muchas referencias aparecen dispersas en libros sobre Yucatán, estudios sobre comercio marítimo, crónicas de viajeros y documentos sobre la administración colonial.

Algunas de sus partes interesantes podrían ser la visita de la Emperatriz Carlota a Yucatán, quien arribó por esta playa, y probablemente el hecho de que recibió ataques de piratas o corsarios. De esa historia quedan algunos vestigios como cañones, que ya han sido resguardados, y un pequeño fuerte que se levantó para auxiliar en las labores de protección.

Antes de la Colonia

La costa formó parte de rutas mayas de pesca, sal y comercio regional, vinculadas con poblaciones del interior.

1811

Sisal fue declarado puerto menor, dentro de la búsqueda de una salida marítima más cercana a Mérida que Campeche.

Siglo XIX

El puerto se relacionó con el comercio del henequén; de ahí la asociación internacional entre la fibra y el nombre “sisal”.

1865

La emperatriz Carlota desembarcó en Sisal durante su visita a Yucatán, uno de los episodios más recordados del puerto.

Municipio de Hunucmá
Municipio de Hunucmá.

Sisal como puerto

La literatura disponible ubica los tiempos de la habilitación de Sisal como puerto menor en la primera mitad del siglo XIX, en un periodo de inestabilidad general. Las guerras napoleónicas en Europa afectaban la situación de los virreinatos en América y, a su vez, internamente, la intendencia de Yucatán tenía diferencias en cuanto a la administración del comercio.

Al parecer, en estos años Campeche era el puerto principal para exportaciones e importaciones. A inicios del siglo XIX no era muy cómodo para algunos comerciantes de Mérida y sus zonas cercanas. Sin vehículos motorizados de ningún tipo, solo con la fuerza de algunos animales, y tal vez por medio de los llamados trucks utilizados en varias haciendas, se hacían los traslados de productos desde casi todos los lugares de la península hacia y desde el puerto campechano.

El 1 de mayo de 1804, la corona española dio permiso para que se habilitara de manera temporal el puerto de Sisal, de acuerdo con un documento de Cádiz de 1810.

Al operar simultáneamente los puertos de Campeche y Sisal, se le llamó el duopolio marítimo. El intendente de la capitanía de Yucatán, Benito Pérez de Valdelomar, gobernó de 1800 a 1810. Antes de buscar fuentes, esta podría ser la razón de nombres como Isla Pérez, o el nombre del pueblo Sisal de Pérez. Se debe tener presente que en aquellos años la intendencia de Yucatán abarcaba los actuales territorios de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, parte de Tabasco y Belice.

Ante lo anterior, los comerciantes campechanos señalaban a Sisal como un puerto no adecuado. Argumentaban principalmente que no tenía un muelle apropiado y que no contaba con bodegas suficientes con las características necesarias para resguardar las mercancías.

Los datos anteriores hacen mención a hechos de hace dos siglos aproximadamente. Sin embargo, otras referencias mencionan que ambos puntos, tanto Campeche como Sisal, ya eran utilizados para el comercio desde etapas anteriores de la colonización española. En el caso de Sisal, probablemente se trataba más de una playa de embarque y resguardo que de un puerto formal con infraestructura comparable a Campeche.

Con el tiempo, el movimiento comercial de Sisal se vinculó con productos regionales como algodón, palo de tinte, tabaco, grana y, más adelante, henequén. La fibra yucateca exportada por este puerto ayudó a que en otros países el nombre “sisal” se asociara con la fibra dura usada para sogas, costales y cordelería.

En la mayoría de las literaturas Sisal no se describe con mucho detalle. Muchos escritores de la época, como John L. Stephens y otros exploradores, arribaron a la península por este puerto, pero sus menciones suelen ser breves y ligadas al tránsito hacia Mérida. Siendo honestos, el lugar en aquellos tiempos era bastante desolado, y se limitaron a las descripciones físicas de lo poco que había, como los muelles, la vegetación y algunos edificios. Benjamin M. Norman hace algunas menciones sobre Sisal, a donde llegó desde La Habana en 1841.

Una de esas referencias aparece en Incidents of Travel in Yucatan, de John L. Stephens. En el capítulo inicial, al narrar su llegada por mar, Stephens recuerda que el 27 de octubre fondearon frente a Sisal y observó que había cinco barcos anclados, algo que llamó “an extraordinary circumstance for Sisal”. También describe el fondeadero como una costa abierta, a cierta distancia de tierra, por el riesgo de ser empujados hacia la playa durante un norte. Ese detalle ayuda a imaginar un puerto todavía modesto, con poca infraestructura y muy condicionado por el clima.

Los piratas en Sisal

Faro de Sisal sobre la antigua fortificación
Faro de Sisal y zona de la antigua fortificación.

De acuerdo con la bibliografía consultada, el pirataje fue muy común en la época del virreinato. Aparentemente era un método de otros países distintos al reino español para tener acceso a algunos de los productos del área. La Patente de Corso fue el instrumento utilizado en aquel tiempo; de aquí el origen de los corsarios. Fueron este tipo de piratas los más comunes en la península de Yucatán. Este instrumento otorgaba a los navíos civiles la calidad de navíos de la Marina del imperio, y la facultad para tomar por asalto navíos de banderas extranjeras.

Desde el año de 1600 hasta finales de 1800 aproximadamente, se cuenta de ataques de piratas tanto a las playas como a otros barcos mercantiles que navegaban en la zona.

La mayoría eran de origen inglés, aunque también había algunos españoles, portugueses y holandeses. Todos los puertos eran lugar para asaltos, desde la región de Bacalar en el mar Caribe hasta Veracruz en el golfo de México, pasando por puertos importantes como Campeche, que guarda uno de los fuertes más vistosos hasta ahora.

Benito Pérez Valdelomar, quien tuvo mucha influencia en la habilitación de Sisal como puerto, tomó medidas para proteger esta entrada. Para esto se levantó la pequeña fortificación, más que nada un puesto de vigilancia, que aún está de pie en Sisal y es el lugar donde actualmente está emplazado el faro.

De puerto a memoria costera

La importancia comercial de Sisal fue disminuyendo cuando Progreso concentró una parte mayor del movimiento marítimo del estado. Aun así, Sisal conservó una memoria portuaria visible en su faro, la antigua zona de aduana, los relatos sobre la llegada de viajeros y la relación cotidiana de sus habitantes con el mar, la pesca y la ciénaga.